No es lo mismo decir que “por la quita de subsidios habrá aumentos de tarifas en los servicios de hasta el 300 por ciento”, que decir “a las residencias de las zonas más pudientes de San Isidro, Recoleta o Belgrano se les dejará de reconocer un subsidio del 75 por ciento de la tarifa”. La información parecería ser la misma: si antes pagaba el 25 por ciento de la tarifa y ahora el 100, tuvo un aumento del 300 por ciento. Pero la forma de presentarla es distinta, como también lo que se quiere decir en una forma u otra. [...]
(Raúl Dellatorre en p/12)